Drogas que socialmente preocupan y drogas que provocan más problemas. - Fernando Beltrán

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Drogas que socialmente preocupan y drogas que provocan más problemas.

Pese a que muchas de las drogas que se consumen en la actualidad, han sido conocidas en toda la historia de la humanidad, los intereses económicos de la industria y de los grupos implicados en la producción y el comercio de estas sustancias, han generado y siguen generando una demanda que se inspira en los medios de comunicación, por lo que de esta forma se pueden explicar la gran expansión de algunas formas de drogodependencia (tabaco y alcohol) en el siglo XX, e incluso en la actualidad. De esta forma, los problemas asociados (como la dependencia y los problemas sociales y sanitarios) a las sustancias como el alcohol o el tabaco, no siempre es paralela a la preocupación social que ocasionan las drogas ilegales ya que como podemos observar diariamente en los medios de comunicación, cuando se habla de drogas, se utilizan términos más o menos neutros u objetivos: jóvenes, cánnabis, heroína, arresto, etc; junto a  otros menos asépticos: delito, represión, droga, etc. Esto nos lleva a decir que es en el consumo donde el fenómeno drogas adquiere la dimensión de problema social, y sin embargo, su protagonismo queda relegado a un segundo lugar en comparación con el tráfico, que se convierte en el verdadero protagonista desde el punto de vista numérico, de las noticias que tratan el tema de las drogas. Así desde los medios de comunicación se muestra la preocupación social desde una visión oficializada.

Desgraciadamente las noticias que aparecen en estos medios, suelen ser descarnadas, tendenciosas y no profundizan los verdaderos alcances del fenómeno  de las adicciones. Los medios cuando se refieren a las drogas, lo hacen casi exclusivamente desde el punto de vista de las substancias ilegales, mientras que no se refieren a los miles de usuarios de psicofármacos, y no hace mucho publicitaban y alentaban  el consumo de tabaco y alcohol, cuyos efectos nocivos son los que realmente provocan más problemas. Es decir, que la cultura que observamos en los medios legitima ciertos usos, mientras prohíbe otros.  En los medios con frecuencia,  se asocia el hecho delictivo al consumo de drogas, pero todos sabemos que no todo adicto es un delincuente, como no lo es un alcohólico o un fumador (aunque existan delincuentes que consumen alcohol  o abusan de las drogas ilegales para cometer sus delitos). Desgraciadamente en los medios, se consideran las drogas como un hábito de los jóvenes, pero consumo no es un hecho solo típico de la juventud; de esta forma podemos decir que las drogas que socialmente más preocupan y que ocupan más espacios en los medios de comunicación, no son realmente las que provocan más problemas; ya que como explica Caballero (1987), las drogas ilegales aparecen como problema social, dramático, no como una patología susceptible de diagnóstico objetivo, mientras que las drogas legales (en la actualidad sobretodo el alcohol), no se las considera como droga. Esta actuación de los medios contrasta con la realidad del problema de las drogas, al ser las legales las más consumidas y las que, en definitiva más perjuicios personales y sociales producen.

Recordemos que el alcohol es una de las drogas más antiguas conocidas por el ser humano y la más consumida en el Estado español, siendo junto al tabaco, la que más problemas sanitarios causa. Consumido en exceso y de forma descontrolada puede llegar a causar problemas graves  (accidentes de tráfico, violencia, problemas de salud, alcoholismo…). El alcohol es un depresor del SNC que adormece progresivamente el funcionamiento de los centros cerebrales superiores y que produce desinhibición conductual y emocional. Podemos decir que los problemas sociales ocasionados por la ingesta de alcohol, llegan a producir problemas en las relaciones con la familia, los amigos, los compañeros de trabajo y de colegio, así como con los jefes y los profesores. Todo ello, puede conllevar una merma importante del rendimiento del trabajo y del rendimiento escolar y la aparición de conductas agresivas. Según la OMS, tanto alcohol como tabaco producen más de noventa enfermedades como hipertensión, infartos, gastritis, úlceras, hepatitis, pancreatitis, cirrosis, desnutrición, anemia, impotencia sexual, trastornos menstruales, cardiomiopatías, bronquitis, enfisema pulmonar, cáncer de pulmón, de boca y de laringe, entre otras. El alcohol también afecta al sistema nervioso central y puede llegar a ocasionar demencia y diversas formas de neuropatía, trastornos mentales, alteraciones del comportamiento, pérdidas de memoria, ansiedad, trastornos del sueño, cambios bruscos de humor, cuadros psicóticos, e incluso, un aumento del riesgo de suicidio, ya que la probabilidad de suicidio es entre 60 y 120 veces mayor en alcohólicos que en la población general.

Por tanto, podemos decir que se sigue encadenando drogas, delincuencia e inseguridad ciudadana en los medios de comunicación social; centrando la información en las drogas ilegales por lo que se puede recordar la ley de Young (1974) que indica que «cuanto mayor es el verdadero peligro para la salud pública (n. de muertos) de una sustancia psicotrópica, menos es la cantidad y la calidad de información  que se dedica a la crítica de sus efectos». Pese a la parcialidad que hemos mencionado con que se trata todo lo relacionado con las drogas en los medios, vemos cómo las instituciones dedicadas a la problemática de las drogas recurren a los medios de comunicación para utilizar sus recursos para campañas relacionadas con las  drogas, ya que éstas tienen graves repercusiones sociales y sanitarias con un tratamiento muy costoso. De esta forma, las políticas de control de precios y de publicidad en los medios del tabaco y del alcohol han sido efectivas; sin embargo las campañas de prevención en los medios no permiten seleccionar fácilmente la población diana, por lo que los medios de comunicación no deben justificar o legitimar consumos culturales que además responden a intereses muy particulares. Si se ha asumido que el problema de la droga abarca muchos aspectos, no se puede seguir abundando en la idea de la fragmentación en los medios de comunicación, ya que ésta lleva a imágenes equivocadas del problema, a que el drogodependiente simplemente sea visto como un ser marginal que delinque para poder conseguir lo que necesita, y aunque es posible que el tratamiento de la información sobre drogodependencias sea complejo, no se deben seguir estimulando y manteniendo actitudes equívocas; ya que una droga como el tabaco, es en los países desarrollados la primera causa de pérdida de la salud y la primera causa de mortalidad prematura. Y otra como el alcohol causa un 4% de todas las muertes, causa además el 50% de los accidentes de tráfico mortales, un 20% de las consultas de los servicios sanitarios en ambulatorios y además contribuye a la violencia, el maltrato y la marginación social.

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