El maltrato a las personas discapacitadas. - Fernando Beltrán

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El maltrato a las personas discapacitadas.

El maltrato es cualquier acto por acción u omisión realizado por individuos, por instituciones o por la propia sociedad y todos los estados derivados de estos actos o de su ausencia que priven a personas de sus derechos, de su libertad y que dificulten su óptimo desarrollo.

A lo largo de la historia de la humanidad, podemos encontrar muchas formas de discriminar a las personas con discapacidad; sin embargo poco a poco se han ido restituyendo los derechos de las personas con discapacidad para que reciban un trato igualitario y para que obtengan oportunidades de tratamiento, de rehabilitación, de inclusión social. Sin embargo y pese a que en el año 2005 en la 58 asamblea de la ONU se elaboró un informe sobre discapacidad que planteó que los gobiernos debían realizar políticas tendientes a mejorar las situaciones de discapacidad de sus ciudadanos, y que se aumentara en la población general la sensibilización que hiciera disminuir los índices de maltrato hacia estas personas; no debemos olvidad que son múltiples las formas en las que se le pueden vulnerar los derechos a las personas con discapacidad. Así podemos mencionar que en las instituciones de cuidado de estas personas, en muchas ocasiones dichas instituciones no realizan un control exhaustivo de sus empleados, quienes al sentirse en situación de poder abusan o maltratan, por lo que es indispensable que estos profesionales, no solo tengan  la preparación necesaria,  sino además las características humanas que le permitan atender con entrega las necesidades especiales de estas personas. Otras veces, las personas discapacitadas se hallan privadas del derecho a la educación porque en los centros educativos no se cuenta con la infraestructura adecuada. En otras ocasiones, en el ámbito laboral público y privado, persiste la falta de oportunidad a estas personas. En otras se produce maltrato en transportes públicos (como no cediendo los asientos reservados), o aparcando vehículos en plazas reservadas. Y en otras se producen maltratos con graves consecuencias para las personas discapacitadas como uno de los tipos de maltrato más frecuentes hacia las personas con retraso mental, el abuso sexual, que pueden generar, como explica  Bailey (1999) trastornos profundos después de haberse producido el abuso.

Aunque estos son algunos ejemplos de los muchos en que se puede producir maltrato, de forma general la sociedad permanentemente vulnera los derechos de las personas discapacitadas, cuando los ciudadanos se dejan llevar por los prejuicios, cuando niegan oportunidades de empleo y estudio a estas personas o cuando no se tienen en cuenta las barreras arquitectónicas. Sin embargo, el maltrato no solo se realiza por acción sino también por omisión, la indiferencia hacia las personas discapacitadas es una forma de maltrato muy habitual, ya que ignorar y desatender las necesidades de las personas con discapacidad es una forma de maltrato. No obstante, también la sobreprotección que no deja actuar por sí mismas a estas personas, hace que se sientan agredidas pues se le está incapacitando aún más.

Según un informe  de 1998 del Defensor del Pueblo, las denuncias por malos tratos psí­quicos y fí­sicos a personas con discapacidad aumentaron entre 1990 y 1996, un 7,28%; por ello muchas asociaciones se dedican a denunciar situaciones de malos tratos en personas con discapacidad.

Son múltiples las formas en las que se le pueden vulnerar los derechos las personas discapacitadas, pero de igual manera hay múltiples formas de luchar contra el maltrato en las familias, en  instituciones, en la propia sociedad. Así la  formación, información y la generación de políticas de sensibilización a la población en general, puede permitir que todos seamos más sensibles frente al maltrato. El problema es, por tanto, ideológico de actitudes y no debe centrarse en el modelo médico cuyo objetivo es la cura, la prevención o la adaptación de la persona (y, por tanto, el uso de instrumentos asistenciales). La discapacidad no es el atributo de una persona, sino más bien una colección de condiciones, muchas de las cuales son creadas por el ambiente, especialmente el ambiente social y aspectos socialmente mediados del ambiente físico. Por tanto, el manejo del problema exige la acción social, y es responsabilidad de la sociedad en su conjunto, realizar los cambios ambientales necesarios para la participación completa de las personas discapacitadas en todas las áreas de la vida social; se necesita pues, un cambio social real, lo que a nivel político se convierte entre otros, en un problema de derechos humanos.

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